De Burgos: «La mujer es la transmisora de conocimientos de unas generaciones a otras»

Martes, 8 de julio de 2008

La vida a veces nos coloca en lugares donde no habíamos pensado estar nunca. Es el destino, o la casualidad. Begoña de Burgos (Málaga, 1950), arquitecta de profesión, lo sabe bien. La asamblea general de Manos Unidas de 2006, celebrada en El Escorial, la eligió como su presidenta y ahora vuelve para participar en el curso Salud materna, objetivo de desarrollo, dirigido por María José Hernando. De Burgos, una mujer serena y con las ideas claras, explica cómo afronta su ONG la nueva campaña para apoyar la consecución del quinto objetivo del milenio de la ONU: mejorar la salud materna.


¿Cuál es la meta del curso Salud materna: objetivo del milenio, que ha inaugurado?
Se trata de colaborar entre todos para la obtención de los objetivos del milenio. Hay algunos sectores en los que cunde el pesimismo, pero nosotros pensamos que esto es un flaco favor para la consecución de los objetivos del milenio, porque lo que debemos hacer es trabajar entre todos para que se cumplan. Queremos hacer llegar a los universitarios la situación de los países más desfavorecidos porque los jóvenes de hoy serán los dirigentes de mañana.

Quedan siete años para que se cumpla el plazo de los objetivos del milenio. ¿Dará tiempo a cumplirlos?
Depende de nuestra disponibilidad, de la del primer mundo. Su cumplimiento sería una consecución en la que estamos todos metidos. De aquí a 2015 lo más probable es que no dé tiempo, pero recuerdo casos como el Muro de Berlín, donde nadie pensaba que se iba a caer, y, de repente, aquello desapareció, porque lo que había detrás era una voluntad real de la sociedad.

¿Falta voluntad política para su cumplimiento?
No solo la voluntad está en lo externo como la política, la economía o las empresas, sino también en los propios individuos. Manos Unidas tenía un lema hace unos años que era «cambia tu vida para cambiar el mundo». Creemos que desde que compramos una camiseta hasta que tenemos una opinión o ejercemos un voto, todos nosotros tenemos nuestra parte de responsabilidad.

Según los datos, medio millón de mujeres mueren al año por complicaciones durante el embarazo. ¿Cuáles son las causas de esta cifra?
La primera razón es la falta de agua, porque sin agua no hay higiene. También la educación es importantísima porque un enlace que nosotros tenemos aquí como la “causa-efecto” en esos países no existe; por eso, la formación es muy importante. Nosotros sabemos que unas manos sucias traen una enfermedad, pero allí no. Por este motivo, tenemos que educar, formar, y contemplar a la persona integralmente, en todas sus facetas.

Ha hablado de educación. ¿Qué papel desempeña en la resolución de este problema?
Es básico, tanto para erradicar este problema como tantos otros. Nosotros intentamos que esta gente sea responsable de su propio desarrollo y para ello es necesario que tengan una formación que les ayude a ser capaces de tener el poder de decisión en sus manos.

¿Unas mujeres sanas son síntoma de una sociedad saludable?
Sería signo de una esperanza saludable, porque todos sabemos que la mujer es el motor de desarrollo y es la transmisora de los conocimientos de unas generaciones a otras: acompaña a sus hijos, a la familia, a la comunidad y al país; y esos países necesitan unas madres sanas que sean la esperanza de todos.

La mutilación femenina es otro de los problemas acuciantes... ¿Es otro de los retos para Manos Unidas?
Como tal, no, porque nosotros desde aquí no decidimos cuáles son los proyectos ni por dónde deben caminar. A nosotros nos dan las solicitudes de proyectos, por eso no decidimos ni hacemos campañas en ese sentido; pero, por supuesto, que lo rechazamos. Lo que decimos es que cualquier parte del cuerpo humano forma parte de su integridad y cualquier tipo de mutilación o ablación no entra en nuestros conceptos porque tanto el hombre como la mujer son valiosos íntegramente, en todo su ser.

Sin embargo, las mujeres siempre son las más desfavorecidas.
Siempre. Es la mayor víctima de las situaciones de miseria y pobreza pero también la que tiene mayor potencial y valores internos de esperanza, alegría y de compartir el deseo de futuro. Es admirable. Cuando las veo, muchas veces siento envidia por la entereza que tienen porque en los países mal llamados desarrollados la hemos perdido. Ellas se preocupan de cosas importantes mientras que aquí nos preocupamos por cosas superficiales.

Además el 90% de Manos Unidas son mujeres...
Históricamente Manos Unidas sale de una iniciativa de las mujeres de Acción Católica en el 60 y culturalmente se ha venido desarrollando así. También es verdad que cada vez hay más hombres.

¿Qué se hace desde Manos Unidas para erradicar estos problemas?
Tenemos dos tareas permanentes: una es la sensibilización de la población española informando de situaciones y llegando hasta el pueblo más recóndito. Esa sensibilización hace que recaudemos fondos para apoyar proyectos de desarrollo en esos países. Esperamos a que esas comunidades presenten solicitudes y que sean capaces de gestionarlos. Manos Unidas se adapta. Primero escucha y después actúa. Nunca lo hemos hecho de otra manera, porque pensamos que ese no es el camino. Realmente, la experiencia nos ha demostrado que esa es la mejor manera de acompañarles en ese camino tan largo como es la vida humana, que es una carrera de fondo.

¿Sería entonces como enseñarles a pescar?
Efectivamente, y luego también el complemento de «dejarles pescar». Esto es importante para nosotros porque no basta enseñarles a cómo hacerlo sino que tienen que tener la oportunidad de saberlo hacer y esto es tan importante como lo primero.

Mientras hacemos esta entrevista, el G8 se reúne en Japón ¿Qué le diría usted a estas personas que concentran tanto poder en sus manos?
Yo siempre digo tres cosas fundamentales, sea el G8 o cualquiera: por un lado, Manos Unidas hace su labor como encargo de la Iglesia católica y a muchos de nosotros nos mueve nuestro compromiso de fe y cristiandad. La segunda es que actuaran por un compromiso de justicia y equidad de valores humanos plenos y, si aún así se les ve reacios, yo siempre argumento otra tercera: ser inteligentes egoístas, es decir, deben ser conscientes de que solo tenemos un mundo y si son inteligentes mirarán a más largo plazo incluso de sus vidas y la única situación viable es tener en cuenta a los millones de personas que viven en esa situación; el futuro de todos nos va en ello.

2 comentarios:

Marcos Ortega dijo...

Aún queda mucho por hacer, pero yo siemrpe digo que las acciones más importantes son las más pequeñas de cada día!

mia dijo...

simplemente quiero decirte

que me fascina tu manera de decir...


pensar escribir....

aquí me tienes,entro a darte un beso

y a desearte lo mejor!

Mis holandeses ya marcharon...

hasta el próximo verano,

suena a muy largo,pero es así,

aunque en octubre iré,para acortar

distancias...

Mil besos Nacho(he pensado en ti cuando el partido...


♥♥♥♥♥♥♥besos♥♥♥♥♥♥