Julio Mayol: «No se puede ser investigador y cirujano porque te conviertes en Superman»

La tecnología avanza al ritmo que lo hace la sociedad, pero en ocasiones la velocidad que alcanza escapa a cualquier plan. El curso La próxima revolución de la cirugía: robótica, materiales y energía intentó explicar la implantación de las nuevas tecnologías a la hora de operar ciertas patologías. Ernesto Santos y Julio Mayol son dos de los grandes expertos de la cirugía robótica en España. Desde el Hospital Clínico San Carlos tratan de implantar una tecnología que, aun estando en fase embrionaria, ha salvado vidas de una forma más precisa: sin dolor, sin sangre y sin heridas.

¿Qué supone esta nueva tecnología para el campo de la cirugía?
Julio Mayol:
La cirugía robótica está en fase de investigación. Es una plataforma que sirve para desarrollar el futuro. Queremos que sea menos invasiva, más eficaz y, sobre todo, más segura. Con la plataforma Da Vinci podemos hacer abordajes laparoscópicos con mayor precisión y más ventajas para el cirujano, pero no podemos conseguir grandes beneficios para el paciente. Para eso quedan unos años.

¿Es posible su implantación masiva en quirófanos?

Ernesto Santos: Sí que es cierto que se tratan de desarrollar centros centinelas o de excelencia. Hasta que no se valide esta tecnología no se puede generalizar. Luego sí que podría llegar a más sitios.J.M.: Sobre todo no es posible porque es muy cara. Cada sistema cuesta entre uno y dos millones de euros. Además, requiere un entrenamiento especial. No podemos generalizar esa tecnología si no sabemos que se puede usar de una manera eficaz y que se consiguen beneficios. Por eso hay que elegir centros que puedan concentrar tanto la tecnología como los profesionales que tengan el conocimiento suficiente para sacar el mayor rendimiento. Probablemente no todo el sistema de seguridad social pueda hacer cirugía con el Da Vinci. Habrá que concentrarlo en los mejores centros.

¿Qué desventajas tiene?
J.M.:
Desde el punto de vista económico, el coste es enorme y el beneficio pequeño. Sin embargo, si hay centros que utilizan esta tecnología para desarrollar otras cosas el beneficio es enorme, pero no todo el mundo puede gastarse ese dinero en tener el Da Vinci y crear programas de investigación. La única manera es concentrar profesionales y tecnología y una vez ahí transferir las ventajas al resto de la sociedad.

¿En qué casos se usa este tipo de cirugía?
J.M.
: Con el Da Vinci se está utilizando para urología a la hora de quitar la próstata por cáncer facilitando mucho el procedimiento y dando muchas ventajas al paciente; también para hacer operaciones del aparato digestivo, reparar hernias, quitar la vesícula y para ginecología a la hora de quitar el útero en casos de tumores.

El funcionamiento es igual que el de un misil pero dentro del organismo

Uno de los problemas es el retardo de la imagen ¿Cómo se puede solucionar?
J.M.:
Es cierto que hay un retraso que en la mayoría de las veces es imperceptible. En las distancias pequeñas no hay casi retardo. El problema es cuando quieres hacer una cirugía aquí y tienes al paciente en EEUU. En este caso la transmisión de toda la información sí que causa problema y dificulta la telecirugía.

¿Han encontrado algún tipo de rechazo por parte del paciente?
J.M.:
Justo al revés. Les gusta la sensación. Realmente el robot no les opera aunque ellos creen que sí. Se sienten atraídos por esa innovación tecnológica y ser protagonistas de una operación en la que un ordenador o un robot toma el control de lo que hace el cirujano. Los pacientes se sienten más satisfechos y eso influye mucho en el resultado del proceso

¿Habéis encontrado problema ético?
J.M.:
Siempre se les da un consentimiento informado diciendo que lo que se va a hacer forma parte de un proyecto de investigación, que se va a tener unos cuidados especiales con ellos y que incluso se les va a seguir más estrechamente que al resto de los pacientes. No suelen rechazarlo pero algunos sí se muestran reacios

¿Podrán sustituir los robots a los humanos algún día?
E.S.
: Se están haciendo desarrollos de robots dentro de radiología y especialmente en un ámbito de punciones y ablaciones de tumores mediante agujas de radiofrecuencia. Ahora lo hacemos de forma manual mediante unas imágenes con coordenadas y desde ahí lo que hacemos es actuar manualmente. El objetivo final es que lo haga un robot porque sabemos que una imagen son coordenadas y eso lo podemos pasar a una consola de trabajo y que sea el robot el que pinche con una precisión que será superior a la humana porque va a corregir el ángulo en tiempo real.J.M.: Es difícil sustituir al ser humano. El funcionamiento es igual que el de un misil: desde un satélite le dices que quieres bombardear la Cibeles y puedes lanzar un misil desde Rusia e impactar en la fuente. Esto es lo mismo pero dentro del organismo. El radiólogo diseña un mapa con fotos y dándole la orden al robot éste va hacia el punto marcado y da igual que corras porque él sabe dónde estás.


¿A cuánto estamos de la inteligencia artificial para que un robot sea autónomo?

J.M.:
La inteligencia artificial ya se produce. Estamos creando sistemas capaces de modificar su comportamiento, pero desde que eso se genera hasta que se puede utilizar en la clínica pueden pasar muchos años y no todo lo que produces termina siendo. La innovación, y más en un país como el nuestro, lleva mucho tiempo porque no existe una cultura de innovar.

¿Hay fondos suficientes para su desarrollo?
J.M.:
Los fondos son limitados y además gran parte de nuestra universidad produce mucho conocimiento base pero invierte poco en la innovación; a transformar el conocimiento en una herramienta que se pueda patentar y luego se pueda llevar a la realidad.E.S.: Ahora hemos tenido muchas dificultades para contactar con bioingenieros o aplicaciones en biomedicina y las carreras de este tipo se van reduciendo. Va a ser muy difícil mientras no nos acerquemos más a la gente que produce esa investigación básica.


¿Qué se puede hacer para evitar la fuga de profesionales al extranjero?
J.M.:
El problema es que la presión fundamental dentro del sistema es tratar pacientes. Para pensar y producir investigación hay que tener tiempo. Nosotros tenemos el problema, pero no tenemos tiempo para pensar en él. No hay una vinculación estrecha entre el éxito y la carrera académica. Lo que no se puede es ser un excelente investigador a la vez que un excelente cirujano porque eso te convierte en Superman. Tampoco hay estímulo porque si tienes un salario fijo y trabajas más lo que haces es perder dinero: es una ecuación. El sistema nacional de salud emplea muchos profesionales preparados para ser los más inteligentes pero no se aprovecha su inteligencia. Los que tienen interés se van fuera y los que se quedan aquí se convierten en puramente funcionariales que quieren trabajar de 8 a 15h con el menor quebradero de cabeza.


4 comentarios:

Marcos Ortega dijo...

Es el futuro, quizás en unpaís como el nuetsro llegue lentamente, pero sin duda es el futuro.

acoolgirl dijo...

Si, yo tambien creo que algun dia llegara y, la verdad es que tal y como se expone... en el tema de pinchazos... un robot puede ser genial para que no hayan fallos ni dolores innecesarios.

Un besoteee

Julio dijo...

Muchas gracias Nacho por la entrevista y por la entrada en el blog.

Un saludo

Julio Mayol

Julio dijo...

Se me olvidaba, este es el link a mi blog en Diario Médico.

http://medicablogs.diariomedico.com/desdeelpuente/

Un saludo
Julio Mayol